sábado, 19 de febrero de 2011

Galaxear en un plácido domingo

Después de muchos pensamientos inconexos alrededor de mi insumisión a celebrar San Valentín, he llegado a la conclusión definitiva y en proceso de patente sobre el enamoramiento. Por encima de los ramos de rosas y las cajas de bombones (y ahora, hasta pizzas, ¡olé!) en forma de corazón - y cuanto más grandes, mejor-, creo que la verdadera demostración del amor está en esos asquerosos domingos con cierzo y lluvia en los que hasta los perros suplican a sus dueños por no ser sacados a pasear. Puede sonar absurdo, y quizás hasta lo sea, pero sí, definitivamente el amor es la manifestación del deseo de compartir los ratos dominicales muertos. Todo ello dirigido a que, hasta puede que sea posible, que se convierta en uno de los momentos ansiados al comienzo de la semana. Quién te lo iba a decir... ¿verdad? Estar a lunes y desear que llegue el domingo. De locos. A mí, que de pequeño me entraba ya la fiebre sólo de pensar que era domingo y el día siguiente tocaba ir a clase.

¿Qué pruebas quieres más que estas? Y no sólo me refiero a un domingo sexual, que seguro que son los preferidos de todos y lo estáis pensando, sino de un domingo de capuchinos, de remolonear en la cama hasta que se te pegan las sábanas, de maratón de películas (y hasta no te importaría ver cine español), de cocinar pasta o de hacer algún postre hasta pringarte. Incluso los domingos de biblioteca son diferentes si estás con esa persona.

Quizás todo esto que os estoy contando os suene a tontería. Pero me da igual, porque mañana es domingo y sé con quién quiero/voy a pasarlo. Y eso me vale.





Para tí, por dos años inmejorables.

jueves, 27 de enero de 2011

Loco por tí

No quiero celos ni amores enfermos, sólo buenos momentos que sean eternos.
No quiero sexo como gimnasia, de ese que te vacía cuando te sacia.
No quiero estar con el escudo y el arma, y con el corazón blindado como el coche de Batman.

Quiero despertarme a tu lado con calma, y que el roce de tu cuerpo sea mi única alarma. Deja que tu ropa se caiga y sean mis sábanas blancas, que me arropen con carne y me destapen con alma.

No debes preocuparte, yo no miro esas faldas, no sé como explicarte... yo no soy de esa fauna.
Sólo me interesa la risa, provocarla a todas horas sin prisa. Ya no quiero gritos, ni ruidos, ni bombardeos. Sólo veo estar a tu lado callado, como en misa.




ToteKing.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La verdad.

En tiempos de crisis, ya casi nadie habla de amor. Por eso mismo llenáis los bares, buscáis un golpe de efecto, algo de calor. Cada uno busca ser especial, parece que ya no está de moda ser normal. Te diré que eso es un error, ser como eres es realmente la verdadera solución. Por favor, no digáis "te quiero" a alguien que acabáis de conocer. Solo conseguís devaluar el verbo querer. Y eso no, normal que luego vayas de un tristón que tiene cura de corazón. No pidáis milagros al cielo pidiendo un nuevo camino. Yo pensaba lo mismo, y no... ¿Qué pasa? ¿Qué quieres obtener resultados diferentes? Te daré un consejo: Pues deja de hacer lo mismo de siempre. Y sobre todo, nunca olvides a nadie de tu gente.

Yo lo tuve claro. Perdí la chispa al escribir, perdí el tormento y lo cambié por caminos de silencio. Puede que algún día vuelva, pero hasta entonces solo pido para mí y para los míos "sonrisas, amor y fuerza". Un beso de ella, un abrazo de mi familia y un apoyo de un colega, ¿lo demás? Lo demás, amigo, lo demás... solo llega.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Y no dejar que el tiempo nos separe.




...21. No voy a contar nada nuevo... Espero que sigas sonriendo a quemarropa a los problemas, céntrate en vivir ahora, este segundo, esta decisión; va rubia, izquierda o derecha, blanco o negro -o quizás gris-, el vaso medio lleno o medio vacío, y no lo de ayer, porque sea lo que sea, para bien o para mal, es imposible cambiarlo. El otro día estuve pensando sobre eso, lo bueno y lo malo que nos llega a pasar, lo bueno tiene que ser recordado para que salga a flote, quizá porque esté muy bien guardado, lo malo siempre está presente, se queda pegado en las paredes del corazón y es dificil quitarlo sin un buen disolvente. Yo desde hace un buen tiempo utilizo whisky con sonrisas, no sé si será muy efectivo, pero a mí me funciona. Nuestra memoria tiene tendencias suicidas, y siempre da mayor fuerza a lo malo que a lo bueno.

Pero sobretodo lo que más ayuda es tener alguna estrella a donde mirar. Yo tengo varias, tú eres una de ellas. Son aquellas que aportan las sonrisas de la mezcla que te he contado, la del whisky. Bueno, realmente el whisky solo es para darle un poco más de emoción, realmente lo que valen son las sonrisas. Las sonrisas de tus estrellas.

No sé si tú ya tendrás alguna, me jugaría el cuello a que sí, pero yo quiero serlo también. No sé como conociéndonos de la forma en que nos conocimos, hemos llegado a esto. Supongo que son de las sorpresas que te da la vida, aquellas que piensas el típico "quién me lo iba a decir a mí hace x años..." y llega ese precioso momento de no acordarte desde hace cuando nos conocemos. Cuando pasa eso, la reacción típica es sonreír y decir "mucho, mucho tiempo". Supongo que es muy bonito llegar a perder la noción del tiempo y seguir unidos.

Por eso estoy aquí, para decirte siempre lo que pienso y no lo que quieres oír. También para sonreír contigo. Compartir lo que te haga feliz. Evitar que explotes entre silencios. Incluso cuando obres mal, y hagas tonterías, o vuelvas a caer en errores. Yo no me voy a ir. Yo fui el primero de los dos en cometerlos y no sería consecuente abandonar por lo que tú no abandonaste.

No sabía muy bien que regalarte por tu cumpleaños, así que mi regalo puede resumirse en "no dejar que el tiempo nos separe". No he encontrado nada mejor, aunque tú mereces mucho más. También puede considerarse un regalo para mí mismo, hacía tiempo que no me sentaba a escribir nada que merezca la pena. No sé si realmente esto la merece, pero la intención sí, merece mucho la pena.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cabecita loca



Mírala, es preciosa. Sobretodo cuando sonríe de esa forma que parece decir "sé que me estás mirando", y tú sabes que ella lo sabe, y aún así te da igual, y la sigues mirando. Menuda cara estarás poniendo, si te vieras... Las gafas de sol no te la disimulan mucho ¿Ves? Se acaba de girar y te ha visto con esa cara de idiota. "Vaya macarra estás hecho, muñeco". Pero sigue sonriendo, tanto tanto que se le achinan los ojos y te enseña los dientes entre esos bonitos labios. Y ahora se acerca, ahí viene. Se acerca tanto tanto que llegas a ver como el color de sus ojos se termina de definir. ¿Son marrones, color miel, verdes? Quizá de todo un poco, pero cuando se pone tan cerca está claro, son verdes, un verde precioso. La has visto tantas veces desde esa distancia que has llegado a memorizar la forma de sus ojos, incluso la forma de mirarte. Ojo izquierdo, ojo derecho, boca, sonríe. Te resulta hasta gracioso pensar "ya verás, ahora me mirará los labios". Acertarás y sonreirás. Incluso puede que consigas robarle algún beso teniéndola tan cerca.
Es increíble. Es increíble ella. Ella y éste sitio. Éste sitio y saber que mañana volveré a estar aquí. Aquí con ella. Y al final te acostumbras a que ella sea la dueña de la primera sonrisa de la mañana. Porque la primera es la más auténtica del día. Y no conformándose de eso, tiene la desfachatez de adueñarse del 90% de las sonrisas del resto del día. ¿Cómo se atreve? ¿Por qué estoy pensando ésto exactamente? ¿Y por qué no puedo dejar de mirarla? Creo que lo sabe. Sabe que te estás haciendo tu propio diálogo contigo mismo en la cabeza y que su presencia bombardea cualquier pensamiento. Sí, mete los codos y se cuela entre ellos, hasta que acabas pensando si ella también contará los segundos de tus sonrisas, como tú haces con ella. 2 minutos. Sí, 2 minutos enteros. Ese es el récord, y cada día intentas superarlo. Es complicado, porque siempre se termina colando algún beso o algún abrazo que hace que se reinicie la cuenta. Pero no importa. No importa ni lo más mínimo.
Es gracioso. Bueno, es gracioso desde mi perspectiva, que sé lo que piensas. En cuanto a lo que haces, realmente no lo entiendo bien, al poco de aparecer ella el caso dejé de llevarlo yo y se traslado dos palmos más abajo de mí, en el corazón. Allí está más cómoda, tiene más espacio y puede decorarlo como ella quiera. Está remodelado, aunque sé que sufrió alguna que otra fisura y el ataque de alguna bola de demolición, pero tiene cimientos muy fuertes y mejores materiales. Además, tendrá mejores vecinos. Aquí a menudo entran temas de trabajo, o asignaturas aburridas de Derecho, y no es bueno mezclar lo pasional con lo profesional. Allí abajo no entran problemas, ni lágrimas, ni personas que no merecen la pena. Son ellos lo que encienden la chimenea, sobretodo ella. Que ya sabe que esa es su casa, y que puede quedarse el tiempo que quiera. De hecho creo que ya la ha decorado como si fuera una casita al lado de alguna playa de la Costa Brava. Fachadas blancas y azules y muchos detalles relacionados con el mar. Debe de ser muy acogedora. Seguro que por las noches sale al balcón con vistas al alma, y cuenta estrellas de cartón antes de dormir.
Madre mía, como deliras cuando te pones. Deja de pensar esas cosas y quita esa cara de bobo. Mira, te ha vuelto a pillar mirándola como un idiota. Se te vuelve a reír. Hay que reconocer que tiene una sonrisa preciosa. Como dice tu padre, no eres tonto eligiendo. Tiene razón.
Y mira que es una pena tener todos esos pensamientos y no darte la gana de escribir algo. Que sí, que sí, que dices que has perdido la chispa, te limitas a decir eso. No debería haber excusa, al menos por ella. Lo sabes. Sabes que ella bien merece que vuelvas a prender esa chispa. Claro que merece que te esfuerces por volverte a encontrar. Porque nunca sabrás el faro de quién puedes ser, o el record de sonrisa que podrás superar.

lunes, 23 de agosto de 2010

Pause


"- ¿Sabes cuáles son esos momentos en los que no te importaría que se parase el tiempo?

- Sí.

- Pues este es uno de ellos."

Y sí, como en el anuncio de Ikea, "no es más rico el que más tiene, sino él que menos necesita". Y gracias a tí, soy multimillonario.